La compu sabía de amor

El caso es que el blog trata de un hombre que se sienta delante de una computadora, la suya, la de todas las noches. Quiere adivinar las palabras para tratar a esa máquina como si fuera la mujer a la que quiere encontrar.

Y le dice cosas muy bonitas y muy dichosas a la máquina. Comenta cómo cuidaría de ella y cómo mataría por estar cerca de ella. Tendría palabras bellas para colorear los momentos más bellos, y palabras por puentes que acercarían la soledad del fracaso a tierras más fértiles y altas que la soledad no puede inundar.

No faltarían por supuesto cervezas al caer la tarde. Poemas escritos por gente que expone ideas muy altas con frases muy pesadas. Plumas que rompen reglas y abren ventanas en las paredes más anodinas a los atardeceres más lindos jamás vistos. También flores, las que fuera con el color de sus ojos.

Con desesperación cuenta a la computadora cómo querría a esa mujer y cómo es incapaz de encontrar y organizar las palabras que expresen esos, sus más altos deseos. Llora y seca lágrimas. Joder, ojalá ella pudiera leer y saber, porque entonces ella comprendería, quien quiera que fuera esa mujer.

Si encuentra las palabras, encontrará esa mujer.

Entonces la computadora comprendió. Buscó en internet entre millones de mujeres que se reflejaban en millones de pantallas. Ahí la halló. Sólo podía ser esa. Sin margen para el error, que máquina era. Y le dijo a la mujer lo que su dueño lloró.

La mujer sonrió y esta historia acaba bien.