Computadoras católicas

A mediados del siglo XXI un popurrí de asociaciones cristianas fundamentalistas y financiadas por un conglomerado de empresas afines, financiaron la creación de una megacomputadora que demostrara la existencia de Dios, a ser posible uno cristiano y apostólico.

NoD I. Beta fue encendida dos años después. El centro neurálgico se repartía entre las distintas universidades católicas del mundo. Pasados dos años más una actualización produjo una máquina más estable que emitió, pasados otros dos años más, una sentencia. Dios no existía, o al menos en el campo donde estaban buscando. Tachada de hereje, fue desconectada semanas después y condenada al olvido. Incluso hoy en día no aparece en Wikipedia y sólo ciertos testimonios apócrifos aseveran su presencia. Sigue leyendo

Jubilado antes de la batalla

callejeando

Sin exquisiteces psicológicas, segundas lecturas o mecanismos de resiliencia, a bote pronto lo que pedía el body era cruzar la calle, esperar a la puerta de la iglesia y en cuanto saliera el Padre Javier, inflarlo a hostias.

Cosas así las soñaba todos los días. Otros, las técnicas de venganza rozaban el paroxismo, el delirio más extremo.  Como el día viniera cruzado, la cabeza iba pasando capítulos y todos acababan en él.  La figura de Don Javier en la retina, de apariencia sencilla, vulgar, aunque, algo en su andar o en su caminar excesivamente recto, indicaba que el orgullo debía ser uno de sus caballos de batalla a la hora de acercarse a su Dios.

El otro caballo, de más tiro y pencas más grandes, era la lujuria.

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